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El resurgimiento de una nueva forma de liderar
Recuerdo que en una ocasión, hace ya algunos años (en el sexenio de Miguel De la Madrid, en la
década de los 80’s, en México), uno de mis primos me platicaba acerca de los negocios de su familia y que en ese
momento eran dirigidos por su padre -mi tío. Entre otros negocios tenían una compañía de distribución de gas en una
importante ciudad del interior de la república mexicana. Resulta ser que mi tío y mi primo se encontraban en una
reunión de propietarios de compañías gaseras de esa zona del país y discutían acerca de la situación prevaleciente
derivada del control de precios establecido por el gobierno y de lo que podían hacer para proteger sus intereses
gremiales, y sobre todo, sus utilidades cada vez más mermadas por las decisiones económicas implementadas en esos
días.
Algunos de los dueños de las compañías gaseras proponían que cada cilindro o tanque de gas llevara menos kilos
del combustible del que debería llevar, de tal forma que, por ejemplo, venderían un tanque o cilindro de gas de 20
kilogramos con sólo 18 o menos kilos. Esto serviría para resarcir un poco el disminuido margen de utilidades, ya
que de cualquier manera cobrarían el mismo precio controlado establecido por las autoridades. Prácticamente todos
los presentes en la reunión menos uno apoyaban la iniciativa. Ese “uno” era mi tío.
Él argumentó que, como empresarios que eran, debían hacer frente a su responsabilidad social, no importando el sacrificio económico
que ello representara. No podían defraudar a los clientes que acudían a ellos a comprarles el producto. Al final de
la reunión, y para no hacer el cuento más largo, el consenso fue vender cilindros de 20 kilos con 20 kilos de
gas.
Esta breve anécdota sirve para ilustrar que en el mundo existen empresarios místicos. ¿Místicos? Tal vez te preguntes, ¿qué
no los místicos se encuentran en las Iglesias o en los templos? La respuesta es un tajante ¡NO! Ahora resulta que
es más fácil encontrar a personas místicas en una empresa u organización que en un monasterio o iglesia.
Y para responder a tu duda, estimado(a) amigo(a) lector, ¿qué significan las palabras místico o misticismo? De
acuerdo al diccionario, “misticismo” es una doctrina filosófica y teológica, para la cual la perfección es una
especie de éxtasis contemplativa en que se consigue la unión del alma con Dios, cualquiera que sea el concepto que
tu tengas de ÉL. Entonces, un místico (hombre o mujer por igual) es una persona que, de alguna manera, por
medio de sus acciones, por medio de su HACER, dedica gran parte de su vida a Dios, a ese gran TODO. Busca hacer el
bien. Y esta forma de actuar o de comportarse no necesariamente es de forma consciente. En muchos casos es de forma
intuitiva.
Entrar en este tema no es sencillo ya que cada uno de nosotros tiene sus propias creencias al respecto. Baste decir
que, de acuerdo a lo anterior, las personas místicas tienen una serie de cualidades excepcionales, así como una
serie de principios que los rigen en sus vidas. Estas personas, serán (de hecho ya lo son) la fuerza que conducirá
a las mejores empresas en este nuevo siglo y milenio. Este tipo de místicos empresarios aun cuando,
fisiológicamente hablando, son igual que cualquier otra persona, hay algo que los distingue de los demás. Ese algo
es intangible, no lo podemos ver ni tocar. Y ese algo radica en el tipo de pensamientos que tienen. Radica en sus
concepciones acerca del mundo, en sus “mapas” o creencias acerca de la realidad, o de lo que creen que es la
realidad, “su” realidad.
Estas personas se distinguen de los demás por que son seres automotivados, autodirigidos y autodidactas. En muchos casos
no tienen algún grado universitario. Son personas que en lugar de pasar por una etapa informativa (labor que las
escuelas y universidades se encargan de llevar a cabo), viven en una permanente etapa formativa (labor que la vida misma se encarga de llevar a cabo).
Los empresarios místicos, de alguna manera, reconocen y practican una serie de presuposiciones o principios que,
aun cuando no sean necesariamente ciertos, al actuar como si lo fueran, hacen que sus acciones den por resultado
situaciones muy diferentes de lo que normalmente cabría esperar en cualquier otra persona. En primer
lugar, piensan que forman parte de un algo superior a
ellos. Ese “algo superior” puede ser la familia, la sociedad, el país, el planeta, el universo, el cosmos.
Ese es el principal sustento de su pensamiento, pues en ningún momento se sienten el “ombligo del mundo”. En los
grupos de Alcohólicos Anónimos esto funciona a la perfección, pues las personas afectadas por la enfermedad del
alcohol, para superarla, reconocen la existencia de algo superior a ellos. Y esa creencia es la que, en grn
medida, les impulsa a recuperarse.
En segundo lugar, reconocen que todo forma una ecología de
sistemas, donde todo está conectado.
Piensan “sistemicamente“. Saben que el tipo de pensamientos que tengan, tendrán un efecto en su mundo físico, de
tal forma que si piensan que la vida es dura, justamente eso encontrarán. Por lo tanto, su actitud mental siempre
es positiva.
Siempre piensan en términos positivos. Incluso, en las épocas de crisis es cuando ellos saben que están las mayores
posibilidades de tener éxito.
También saben que nada permanece por siempre en un mismo sitio, todo está en constante movimiento y cambio. Incluso en
aquellas situaciones en las que parece que todo está inmóvil, sin posibilidad de cambio, saben que también hay
movimiento y ahí justamente está la semilla del cambio. Por lo tanto, ellos no permanecen estáticos, porque si lo
hacen, saben que serán arrastrados por la corriente, en lugar de ser ellos los que aprovechen el flujo a su favor.
Son “proactivos” en lugar de “reactivos”. Hacen que las cosas sucedan.
Reconocen la bipolaridad de la vida. Saben que así
como hay escasez también hay riqueza; así como hay maldad, hay bondad; así como hay “jefes”, también hay “líderes”,
así como hay “empleados”, también hay “colaboradores”; así como hay pérdidas, hay ganancias; así como hay
“seguridad” financiera, hay “libertad” financiera; así como hay épocas de “vacas flacas”, también las hay de “vacas
gordas”.
Derivado de lo anterior, reconocen que dentro de esa bipolaridad existen ciertos “ritmos” que invariablemente se
dan. “Después de la tempestad viene la calma” es un refrán muy popular que puede dejar claro este principio. Es
como el péndulo de esos grandes relojes antiguos, el cual va de un lado hacia el otro. Por lo tanto, para los
empresarios místicos, no les extraña el observar que cada cierto tiempo se dan grandes impulsos en la economía de
los países, para después vivir épocas de “recesión”. Y al saber ellos eso, es cuando aprovechan para hacer muchos
de sus mejores negocios. “A río revuelto, ganancia de pescadores”.
Asímismo, importantísimo es para los empresarios místicos el saber que toda causa tiene un determinado efecto, ya sea en el corto,
mediano o largo plazo. A veces muy largo. La vida que cada individuo está viviendo en este preciso momento no es
sino la consecuencia de muchas elecciones, de muchas decisiones tomadas en el pasado, por el mismo o incluso por
otros. Decisiones que pudieron ser tomadas hace algunos cuantos días, hace unos meses, o hace algunos años.
Reconocer esto puede hacer una gran diferencia a la hora de tomar nuestras decisiones en el momento presente. Por
lo tanto, un empresario místico tiene muy desarrollada esa habilidad llamada “visión”, que le
permite prever las consecuencias de determinados actos. Por eso, muchos los llamamos
“visionarios”. Son personas que actúan sabiamente, es decir, aprenden de sus experiencias,
procuran aprender de sus errores. Saben que el
mejor aprendizaje es aquél que se obtiene de lo que la mayoría llamaríamos “fracasos”. No temen equivocarse. El
fracaso no existe para ellos, es tan solo aprendizaje.
Viene a mi mente esa historia que narra que Thomas Alba Edison intentó crear lo que hoy conocemos como foco
alrededor de dos mil veces. En cierta ocasión un reportero le preguntó cómo había soportado tantos fracasos sin
desanimarse en el intento, a lo que él contestó: “Yo no fracasé ni una sola vez. Sólo descubrí 1,999 formas de cómo
no hacer el foco y una vez cómo sí hacerlo”. Un lema de batalla para ellos sería: “El que no arriesga, no gana”. Y
cuando esto se convierte en un hábito, aun aquellas elecciones que a los ojos de los demás representarían un gran
riesgo, para ellos el tomarlas, forma tan solo parte del “juego de la vida”. Para ellos la suerte no existe. Mas
bien la suerte se manifiesta cuando la preparación y la oportunidad se cruzan. Sin embargo, muchos de nosotros no
alcanzamos a percatamos de las oportunidades que constantemente nos brinda la vida, precisamente por no estar, aun,
preparados.
Los empresarios místicos son grandes generadores de ideas, las cuales se encargan de convertirlas en realidad.
Reconocen que todo lo que ha sido creado por el hombre, cualquier cosa, ya sea tangible (algún producto, servicio)
o intangible (por ejemplo, la música), ha sido creada dos veces. Primero en la mente de alguien y después en el
mundo real. Tienen la “cabeza en las estrellas” y también los “pies bien puestos en el suelo”.
Y para finalizar este artículo, estimado(a) lector(a), quiero decirte que convertirte en un verdadero empresario,
de esos que logran trascender o dejar huella a su paso, es decir, un empresario místico, si es ese tu deseo, es posible siempre y
cuando estés dispuesto a pagar el precio, el cual no es en dinero sino en esfuerzo y en sacrificio. En
dedicar el tiempo necesario a leer, leer y leer para prepararte; en participar en
talleres y seminarios diversos para desarrollar nuevas habilidades y capacidades, en revisar tus creencias y
descubrir cuáles te limitan y cuáles te impulsan, en reconocer cuál es tu sistema de valores, para saber cuáles de ellos sustentan cada una de tus
acciones, y mediante el poder de la voluntad y la elección consciente, puedas enfocarte en aquellos que sabes que
te pueden convertir en un ser humano más completo. En saber cuál es el papel que te tocó desempeñar en esta vida
(misión personal) y mediante tu visión, actuar en consecuencia.
La elección es tuya, solamente tuya… y suerte en tu recorrido pues quizá nos encontremos en el
camino…
por Rafael Bravo Puga -
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